La dependencia de los adolescentes hacia los celulares y las redes sociales se ha convertido en un tema preocupante.

La dependencia de los adolescentes hacia los celulares y las redes sociales se ha convertido en un tema preocupante. Estudios indican que el cerebro adolescente es particularmente susceptible a los estímulos de estas plataformas, lo que puede llevar a problemas de salud mental. Investigaciones muestran que quienes pasan más de tres horas diarias en redes sociales duplican el riesgo de sufrir trastornos graves, y cada hora adicional de uso incrementa un 13% el riesgo de depresión.

La psiquiatra Anna Lembke describe al smartphone como "una jeringuilla moderna que administra dopamina digital", sugiriendo que la sobreestimulación provoca un déficit de dopamina en los jóvenes, dificultando su disfrute en actividades cotidianas. Además, un metaanálisis de 83 estudios reveló que la comparación constante en redes sociales está relacionada con trastornos alimentarios, ya que casi la mitad de los adolescentes se siente peor con su cuerpo tras usarlas.

Ante esta situación, algunos países están considerando regulaciones más estrictas sobre el uso de redes sociales por parte de los adolescentes. La psicóloga Alba Piccardi enfatiza que el control debe ser entendido como cuidado, promoviendo un entorno de confianza en lugar de vigilancia. También destaca la importancia de la disponibilidad emocional de los adultos, sugiriendo que la comunicación abierta es clave para abordar estos temas. Finalmente, Piccardi menciona que el 10% de los adolescentes presenta un uso problemático de la tecnología, lo que puede manifestarse en ansiedad y trastornos del sueño, y subraya la necesidad de que los adultos asuman un rol activo en la supervisión y apoyo de los jóvenes en el uso de pantallas.
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