Amelia René 'Chola' Alonso de Moor, una bahiense de 100 años, celebró su centenario rodeada de su familia y con la lucidez intacta, tras una vida marcada por el esfuerzo en el campo, la pérdida de un hijo y una recuperación exitosa de cáncer.

Amelia René 'Chola' Alonso de Moor, una bahiense de 100 años, celebró su centenario rodeada de su familia y con la lucidez intacta, tras una vida marcada por el esfuerzo en el campo, la pérdida de un hijo y una recuperación exitosa de cáncer. Nació en Alpachiri (La Pampa), vivió en Felipe Solá y se radicó en Bahía Blanca, donde reside actualmente en el barrio Villa Libre junto a su hija Graciela. 'Nunca pensé que iba a llegar a esta edad. Estoy contenta y tranquila', confesó al recordar su travesía por un siglo de cambios sociales y personales.

Sus primeros años transcurrieron en el campo, donde trabajó desde niña con animales, ordeñando vacas y participando de las tareas rurales. 'Anduve por todos lados, trabajé mucho', evocó, y relató los viajes en sulky a pueblos como Goyena, Saavedra y Tornquist, que consideraba 'toda una aventura'. A los 14 años se casó con un hombre casi 20 años mayor, con quien compartió más de 60 años de matrimonio hasta su fallecimiento a los 94. La pareja llegó a Bahía Blanca siendo jóvenes y se instaló primero cerca del Hospital Penna antes de mudarse a su actual hogar, comprado por uno de sus hijos.



A los 70 años, superó un cáncer de mama que le obligó a someterse a una mastectomía, pero destacó el apoyo de su médico, el doctor Mario Zueedyk, a quien describió como 'un ser excepcional'. 'Nunca sentí miedo', aseguró, y recordó cómo su nuera —enfermera de la Cruz Roja— la acompañaba durante las sesiones de quimioterapia. Sin embargo, el momento más doloroso de su vida fue la muerte de su hijo a los 48 años por un problema cardíaco, tras décadas de tratamientos en el Hospital de Niños y el Italiano de Buenos Aires. 'Fue el momento más duro de mi vida', reconoció, aunque encontró consuelo en su familia y en la llegada de su tataranieta Cielo, de siete meses.


Actualmente, 'Chola' disfruta de una rutina sencilla: pasa tiempo con su familia, camina con bastón, mira televisión y, según ella misma, 'hace alguna macana de vez en cuando'. Aunque admite no cuidarse demasiado con la alimentación —'como de todo y no me privo de nada'—, asegura no tomar medicación y mantener buena visión. Al reflexionar sobre su vida, afirmó: 'Valió la pena llegar hasta acá. Si la familia está bien, todo lo demás pasa a segundo plano'. Su centenario fue celebrado con una fiesta sorpresa organizada por sus seres queridos, donde compartió risas, música y bailes.


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