Argentina excluida del nuevo cupo de carne vacuna de EE.UU.
Argentina ha quedado excluida del nuevo cupo temporal de 300.000 toneladas de carne vacuna que Estados Unidos habilitó para ingresar bajo un régimen arancelario preferencial durante 90 días.

Argentina ha quedado excluida del nuevo cupo temporal de 300.000 toneladas de carne vacuna que Estados Unidos habilitó para ingresar bajo un régimen arancelario preferencial durante 90 días. Esta medida, que comenzará a regir el 1 de septiembre, está destinada al contingente denominado 'otros países o áreas'.
El nuevo mecanismo permitirá importar hasta 100.000 toneladas mensuales durante tres meses, enfocándose principalmente en carne magra utilizada por la industria estadounidense para la elaboración de carne picada, en un contexto de menor disponibilidad de ganado y aumento de precios internos. Argentina no podrá participar debido a que ya cuenta con una asignación propia dentro del sistema de cuotas de Estados Unidos, situación que comparten también Australia, Nueva Zelanda, Uruguay y el Reino Unido.

Entre los países que podrán beneficiarse de esta ampliación se encuentran Brasil y Paraguay, además de otros proveedores que utilizan el contingente general, como Irlanda, Japón y Países Bajos. El analista ganadero Víctor Tonelli minimizó el impacto para Argentina, señalando que la exclusión 'no es un problema', dado que el país ya tiene un cupo propio para abastecer el mercado estadounidense. Sin embargo, destacó que la nueva medida favorece especialmente el ingreso de carne brasileña.
Argentina cuenta durante 2026 con un contingente de hasta 100.000 toneladas con condiciones preferenciales, que incluye una cuota histórica de 20.000 toneladas más otras 80.000 autorizadas por la administración Trump, destinadas principalmente a cortes magros. Hasta el 8 de agosto, los frigoríficos argentinos habían utilizado alrededor del 61% de ese volumen, exportando 61.050 toneladas por unos 514,6 millones de dólares. El saldo disponible podrá utilizarse hasta fines de diciembre. Estados Unidos enfrenta una reducción de su stock bovino, lo que ha incrementado su necesidad de importar, con proyecciones de compras externas por encima de los 2,8 millones de toneladas este año, mientras busca contener el precio de la carne destinada al consumo masivo. Así, aunque Argentina no participará de las nuevas 300.000 toneladas habilitadas por Washington, seguirá operando con su cupo específico, mientras Brasil se perfila como uno de los principales beneficiados por esta apertura temporal.



