Brasil convoca a su embajador tras críticas de Milei a Lula
El gobierno de Brasil llamó a consulta a su embajador en Argentina, Julio Bitelli, tras las contundentes críticas de Javier Milei hacia el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y miembros del Poder Judicial brasileño.

El gobierno de Brasil llamó a consulta a su embajador en Argentina, Julio Bitelli, tras las contundentes críticas de Javier Milei hacia el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y miembros del Poder Judicial brasileño. Esta decisión representa un nuevo capítulo en una relación bilateral ya marcada por tensiones políticas.
La medida fue adoptada por el canciller Mauro Vieira después de una reunión con Lula. Bitelli deberá viajar a Brasilia para evaluar la situación del vínculo y los pasos a seguir por Itamaraty, que consideró las declaraciones del mandatario argentino como una ofensa directa al gobierno brasileño.
El conflicto surgió tras la participación de Milei en la convención del Partido Liberal en San Pablo, donde respaldó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro y calificó a Lula de "ladrón" y "presidiario", además de criticar su administración como parte de la "basura socialista". También arremetió contra Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal, tras la negativa de la Justicia a permitir una visita al expresidente Jair Bolsonaro. Las autoridades del tribunal rechazaron los insultos, considerándolos graves, especialmente al ser expresados en territorio brasileño.
Milei advirtió sobre un "riesgo Lula" y una posible crisis por el aumento de la deuda, presentando a Flávio Bolsonaro como la alternativa para frenar al oficialismo en las elecciones de octubre. La presencia de Milei en el acto fue interpretada por el entorno de Lula como una intervención en la campaña electoral, ya que no se realizaron reuniones con representantes del gobierno brasileño, concentrándose en referentes del bolsonarismo. La tensión se intensifica debido a la importancia de Brasil como principal socio comercial de Argentina, aunque la convocatoria del embajador no implica una ruptura, sí señala un descontento formal y plantea interrogantes sobre el futuro del diálogo entre ambos gobiernos.



