Cierre de maternidad en Rivadavia genera protestas y polémica
El cierre del área de maternidad del hospital Carlos Saporiti en Rivadavia, Mendoza, ha generado una fuerte controversia entre autoridades sanitarias, profesionales de la salud y la comunidad.

El cierre del área de maternidad del hospital Carlos Saporiti en Rivadavia, Mendoza, ha generado una fuerte controversia entre autoridades sanitarias, profesionales de la salud y la comunidad. Esta decisión, tomada por el Ministerio de Salud provincial, forma parte de una reestructuración del sistema que incluye la apertura de un área de salud mental, en un contexto de disminución sostenida de nacimientos y cuestionamientos sobre las condiciones de atención. Sin embargo, la medida ha provocado protestas y un rechazo social, con acusaciones de "vaciamiento programado" por parte de dirigentes locales.
Desde un enfoque técnico, la decisión se basa en el bajo volumen de partos, que se sitúa en aproximadamente 10 mensuales, y en la dificultad de cumplir con estándares internacionales, como las Condiciones Obstétricas y Neonatales Esenciales (CONE). Las autoridades argumentan que la derivación de pacientes a centros de mayor complejidad, como el hospital Perrupato, mejorará la seguridad materno-infantil. Según el ministro Rodolfo Montero, el objetivo es lograr una atención materno-infantil regionalizada con maternidades seguras para reducir la morbimortalidad del binomio madre-hijo.
Sin embargo, médicos del Saporiti advierten que el cierre presenta riesgos para las embarazadas, especialmente en áreas rurales. El ginecólogo Augusto Sánchez Publio enfatizó que en obstetricia, los minutos son cruciales en casos de complicaciones durante el parto. Además, cuestionó los argumentos oficiales, afirmando que no se trata solo de un tema económico, ya que los resultados en el hospital son positivos. La situación también tiene un trasfondo político, con el municipio y sectores opositores denunciando la pérdida de servicios esenciales en el departamento. Se evalúa la posibilidad de judicializar la decisión, mientras que el gobierno provincial defiende la regionalización del sistema sanitario, mencionando que procesos similares se llevan a cabo en otras localidades. Las protestas, con consignas como "La Neo no se va" y "No somos números, son vidas", reflejan una tensión que combina razones sanitarias, sociales y políticas, sin una resolución clara por el momento.



