Desarrollan IA que reconstruye imágenes a partir de actividad cerebral
Un equipo del Instituto Weizmann de Ciencias en Israel ha creado Brain-IT, un modelo de inteligencia artificial que puede reconstruir imágenes observadas por una persona utilizando solo datos de su actividad cerebral.

Un equipo del Instituto Weizmann de Ciencias en Israel ha creado Brain-IT, un modelo de inteligencia artificial que puede reconstruir imágenes observadas por una persona utilizando solo datos de su actividad cerebral. La innovación principal de este sistema es que requiere aproximadamente una hora de registros para adaptarse a un nuevo usuario, en contraste con las decenas de horas que necesitan otros modelos similares.
Brain-IT identifica patrones comunes en la actividad cerebral de diferentes individuos al procesar estímulos visuales. Este modelo no solo reproduce el significado general de una escena, sino que también capta detalles sobre la composición, la posición de los objetos y los colores. Michal Irani, investigadora del Instituto, explicó que aunque existen modelos que traducen la actividad cerebral en imágenes, suelen cometer errores en aspectos básicos como la composición y el color.

El sistema combina un decodificador que transforma la actividad cerebral en imágenes y un codificador que hace el proceso inverso, prediciendo la respuesta cerebral a partir de una imagen. Esto ha permitido generar grandes volúmenes de datos artificiales para mejorar el entrenamiento sin necesidad de realizar resonancias magnéticas constantemente. Para abordar las variaciones individuales, los investigadores segmentaron el cerebro en aproximadamente 40.000 vóxeles y analizaron las respuestas a diferentes características visuales y semánticas, identificando 128 regiones funcionales comunes entre personas, algunas de las cuales son nuevas para la neurociencia.
El equipo también está explorando la posibilidad de aplicar este método a la información auditiva y enfrenta el desafío de reconstruir imágenes en movimiento, especialmente durante los sueños. Irani destacó que una resonancia magnética funcional tarda alrededor de dos segundos en registrar información, mientras que las escenas en un video o en sueños cambian mucho más rápido. “Si logramos superar todos estos obstáculos, es posible que en el futuro incluso lleguemos a leer los sueños”, concluyó la investigadora.



