El tráfico ilegal de fauna silvestre en Argentina sigue en aumento
El tráfico ilegal de fauna silvestre en Argentina se mantiene como una problemática significativa, con miles de especies capturadas anualmente para su venta como mascotas, productos artesanales o incluso para consumo.

El tráfico ilegal de fauna silvestre en Argentina se mantiene como una problemática significativa, con miles de especies capturadas anualmente para su venta como mascotas, productos artesanales o incluso para consumo. Recientes operativos en Santa Fe, donde se rescataron más de 500 animales en condiciones precarias, y en Mendoza y Entre Ríos, donde se desarticularon redes dedicadas a aves para peleas clandestinas, evidencian la magnitud de este fenómeno.
Este comercio, prohibido por la Ley 22.421 desde 1981, es considerado uno de los delitos organizados más graves a nivel global, solo superado por el narcotráfico, la falsificación y la trata de personas. Además de su impacto ambiental, representa un riesgo sanitario, ya que los animales pueden transmitir enfermedades zoonóticas. En Argentina, más de 135 especies están afectadas, con al menos 20 en peligro de extinción, según la ONG Wildlife Conservation Society.
Entre las especies más comercializadas se encuentran aves como el loro hablador y el cardenal amarillo, reptiles como la tortuga terrestre y mamíferos como monos y zorros. Estas especies son capturadas en zonas rurales y trasladadas a grandes centros urbanos, donde la demanda es mayor, para luego ser distribuidas a nivel nacional o internacional. La mortalidad en esta cadena ilegal es alarmante, con solo uno de cada diez animales sobreviviendo al traslado. Según Carina Righi, “el 90% ha muerto por el camino”, lo que resalta la gravedad de la situación. Especialistas y organizaciones ambientales advierten que los animales silvestres no deben ser considerados mascotas y recomiendan no comprarlos ni capturarlos, además de informar a las autoridades en caso de encontrarlos.



