Estudio revela cambios demográficos y económicos en Bahía Blanca
Un estudio titulado “El reloj demográfico de Bahía Blanca adelanta 30 años” analiza la caída de la natalidad, el envejecimiento de la población y las modificaciones en la composición de los hogares en la ciudad.

Un estudio titulado “El reloj demográfico de Bahía Blanca adelanta 30 años” analiza la caída de la natalidad, el envejecimiento de la población y las modificaciones en la composición de los hogares en la ciudad. La consultora advierte que esta transición tendrá consecuencias directas en la economía, el mercado laboral, el sistema previsional, los consumos y la planificación urbana.
Según la especialista Segurado, Bahía Blanca se encuentra más avanzada en estos aspectos demográficos. Un indicador clave es el índice de envejecimiento, que mide la cantidad de personas de 65 años o más por cada 100 menores de 15. En 1970, Argentina tenía 23 adultos mayores por cada 100 menores, mientras que en Bahía Blanca eran 25. Para 2022, la cifra nacional aumentó a 53 y en Bahía alcanzó los 83. La esperanza de vida también ha crecido, pasando de 66 a 76 años en el país y de 68 a 78 años en Bahía.
El estudio también destaca cambios en la composición de los hogares. Actualmente, el promedio nacional es de 3,1 personas por vivienda, cifra que Bahía alcanzó en 1991. En 2022, el promedio bahiense descendió a 2,7 personas por hogar. Además, uno de cada cuatro hogares en la ciudad es unipersonal, con una proporción de personas que viven solas superior a la media nacional. La baja natalidad es otro aspecto central, con una tasa de fecundidad que cayó de 3,1 hijos por mujer en 1970 a 1,2 en 2022 en Bahía. La maternidad se ha vuelto más tardía, siendo el grupo predominante de 30 a 34 años.
Segurado sugiere que la ciudad ha avanzado más rápidamente en este proceso debido a su estructura productiva y a un crecimiento poblacional inferior al promedio nacional. Estos cambios obligarán a repensar el mercado laboral, el transporte, la vivienda y los servicios de salud. La disminución de jóvenes implicará menos disponibilidad para ciertos empleos, mientras que la creciente proporción de adultos mayores generará nuevas demandas laborales en áreas como enfermería y servicios para personas mayores. Además, Bahía Blanca podría convertirse en un laboratorio para observar transformaciones demográficas que podrían extenderse al resto del país, anticipando políticas sobre trabajo, consumo y sostenibilidad económica.



