Howard Johnson abrió sus puertas en Bahía Blanca: la trastienda de una noche clave para la ciudad
Con autoridades locales, referentes del Grupo Hotelero Albamonte e inversores bahienses, el Howard Johnson Bahía Blanca abrió oficialmente sus puertas en una noche que combinó discursos, música en vivo, corte de cinta y una señal de apuesta privada por el desarrollo local.

Bahía Blanca sumó oficialmente una nueva pieza a su infraestructura de servicios con la inauguración del Howard Johnson Bahía Blanca Hotel, Spa & Convention Center, ubicado sobre Camino Parque Sesquicentenario, frente al predio de la FISA.
La apertura reunió al intendente Federico Susbielles, autoridades del Grupo Hotelero Albamonte, inversores locales, referentes institucionales, prensa e invitados, en una noche que combinó acto formal, música en vivo, gastronomía y corte de cinta.
Pero más allá del protocolo, la inauguración dejó una postal más amplia: una inversión privada sostenida durante años difíciles, una cadena hotelera de proyección nacional e internacional y una ciudad que busca fortalecer su perfil como sede de eventos, turismo corporativo y nuevos desarrollos.
El video resume parte del clima que se vivió durante la inauguración: el salón principal, la recepción, la música en vivo, los discursos de los principales protagonistas y el corte formal de cinta que marcó el inicio oficial del hotel.

Durante el acto, Héctor Daniel Alles, director local del proyecto, recordó que la iniciativa nació con una idea ambiciosa: poner a Bahía Blanca en el mundo.
En su discurso repasó también las dificultades que atravesó la obra: primero la pandemia, luego los fenómenos climáticos, el viento, la piedra y finalmente la inundación. Aun así, el proyecto logró llegar a su etapa final y abrir formalmente sus puertas.
Ese recorrido le dio a la noche un tono particular. No fue solo la presentación de un nuevo hotel, sino también el cierre de una etapa marcada por contratiempos que afectaron tanto al emprendimiento como a la ciudad en general.

La noche tuvo un fuerte componente institucional, pero también un clima de encuentro. En el salón principal hubo música en vivo, recepción gastronómica y distintos momentos de intercambio entre invitados, empresarios, autoridades y representantes del sector turístico.
Ese costado fue parte importante de la escena: no solo se mostró un edificio terminado, sino una experiencia pensada para recibir eventos, reuniones y actividades corporativas, uno de los ejes centrales del nuevo establecimiento.
El hotel apunta justamente a ocupar un lugar dentro de ese segmento: alojamiento, gastronomía, spa, espacios de relax y salones preparados para convenciones, encuentros empresariales y actividades sociales.

Desde el Grupo Hotelero Albamonte remarcaron que Bahía Blanca tiene condiciones para consolidarse como una ciudad de servicios, negocios y eventos. En ese sentido, Alberto Albamonte destacó que la llegada de un hotel internacional puede aportar al posicionamiento de la ciudad dentro del turismo corporativo.
Durante su mensaje, sostuvo que Bahía Blanca “empieza a jugar en primera” con la llegada del primer hotel internacional, y remarcó que una inversión hotelera tiene una lógica distinta a otros movimientos financieros: un hotel no se puede trasladar de un día para el otro; queda en la ciudad, genera empleo, demanda servicios y obliga a pensar en infraestructura de largo plazo.
La frase sintetizó uno de los sentidos de la noche: la inauguración no fue solamente una apuesta comercial, sino también una señal física de confianza en Bahía Blanca.

El intendente Federico Susbielles vinculó la apertura con el momento que atraviesa Bahía Blanca y destacó la importancia de sumar infraestructura de calidad en una ciudad que busca atraer inversiones, eventos y mayor movimiento económico.
También señaló que Bahía necesita acompañar este tipo de desarrollos con obras, conectividad y planificación urbana, especialmente en zonas estratégicas vinculadas al acceso, el transporte, el puerto, la logística y el predio ferial.
En ese punto, la inauguración del Howard Johnson funciona también como una pregunta para la ciudad: cómo hacer para que nuevas inversiones no queden aisladas, sino integradas a una estrategia más amplia de crecimiento local.

La apertura del Howard Johnson Bahía Blanca dejó una imagen de época: autoridades, empresarios e inversores reunidos alrededor de una obra terminada, en una ciudad que viene de atravesar golpes duros pero que sigue buscando señales para mirar hacia adelante.
Ahora el desafío será que esa inversión se traduzca en más eventos, más empleo, más proveedores locales, más visitantes y una Bahía Blanca mejor preparada para ocupar el lugar regional que tantas veces se prometió.
Porque una ciudad no se transforma solo con discursos. También necesita obras concretas, espacios activos y decisiones que permanezcan cuando se apagan las luces de la inauguración.



