La caminata del gorila se vuelve popular en gimnasios argentinos
La caminata del gorila ha dejado de ser una rareza en el entrenamiento alternativo para convertirse en una práctica común en gimnasios, rutinas de calistenia y en el método Animal Flow, que consiste en imitar los movimientos de diferentes animales.

La caminata del gorila ha dejado de ser una rareza en el entrenamiento alternativo para convertirse en una práctica común en gimnasios, rutinas de calistenia y en el método Animal Flow, que consiste en imitar los movimientos de diferentes animales. Este ejercicio funcional busca desplazarse cerca del suelo, combinando fuerza, movilidad y control corporal en un solo movimiento.
El objetivo principal es reproducir una marcha en cuatro apoyos que activa de manera integrada brazos, piernas y core, algo poco habitual en los entrenamientos tradicionales. Especialistas en actividad física destacan que este patrón de movimiento activa cadenas musculares que suelen estar inactivas debido a hábitos sedentarios, beneficiando la estabilidad y la coordinación, especialmente en caderas, hombros y muñecas.

Desde el ámbito médico-deportivo, la caminata del gorila es valorada por su impacto en el equilibrio, ya que exige una sincronización precisa entre el tren superior e inferior y ayuda a distribuir el peso corporal, lo cual es clave para prevenir caídas y mejorar el rendimiento. Según el médico deportólogo Santiago Kweitel, esta práctica mejora la coordinación entre brazos y piernas, lo que repercute positivamente en el control corporal.

Además, se observa un notable beneficio en la movilidad de la cadera, que suele verse afectada por largas horas de sedentarismo. El ejercicio incluye desplazamientos frontales, laterales y rotacionales que reactivan de forma dinámica los flexores y extensores. Para realizarlo correctamente, se comienza desde una sentadilla baja, con los pies más abiertos que el ancho de hombros y la columna en posición neutra, balanceándose suavemente mientras se acompaña el movimiento con manos y piernas, manteniendo el abdomen activo. Aunque su popularidad crece, se recomienda que la caminata del gorila se utilice como parte de un calentamiento o complemento dentro de un plan de entrenamiento más amplio, y no como un ejercicio único. Personas con lesiones previas en tobillos, rodillas o caderas deben consultar a un profesional antes de incorporarla, ya que bien adaptada, es accesible y apta para distintos niveles de condición física.



