La cápsula Orión de Artemis II ameriza en el océano Pacífico
La misión Artemis II de la NASA culminó este viernes con el amerizaje de la cápsula Orión en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego.

La misión Artemis II de la NASA culminó este viernes con el amerizaje de la cápsula Orión en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego. La maniobra estaba programada para las 21 horas (hora de Argentina) y fue ejecutada por equipos de la NASA y del ejército estadounidense, quienes trasladarán a la tripulación en helicóptero hasta el buque USS John P. Murtha.
El regreso incluyó las etapas necesarias para una reentrada de alta velocidad. Según las actualizaciones oficiales, el módulo de tripulación se separó del módulo de servicio para exponer el escudo térmico, diseñado para soportar temperaturas cercanas a los 1.500 grados Celsius durante el paso por la atmósfera. Posteriormente, Orión realizó una maniobra de ascenso para ajustar el ángulo de entrada antes de entrar en contacto con las capas altas de la atmósfera.

Durante la reentrada, se produjo un apagón programado de comunicaciones de aproximadamente seis minutos, causado por la acumulación de plasma alrededor de la cápsula. Una vez restablecido el enlace con el centro de control, la nave continuó su descenso y desplegó primero los paracaídas de frenado y luego los tres principales, una secuencia clave para reducir la velocidad antes del amerizaje. Artemis II, que despegó el 1 de abril de 2026, realizó un sobrevuelo alrededor de la Luna con cuatro astronautas a bordo, marcando el primer vuelo tripulado del programa Artemis y la primera vez en más de 50 años que una tripulación humana viajó al entorno lunar. Además, el 6 de abril alcanzaron una distancia récord de 248.655 millas de la Tierra, superando la marca establecida durante la misión Apollo 13 en 1970.
Tras el rescate en el mar, los astronautas serán sometidos a evaluaciones médicas a bordo del USS John P. Murtha antes de regresar a tierra y abordar un vuelo hacia el Centro Espacial Johnson en Houston. La NASA presentó esta misión como una prueba fundamental para validar los sistemas de vuelo en espacio profundo que se utilizarán en futuras etapas del programa lunar.



