Lula prohíbe apuestas online y casinos virtuales en Brasil
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, prohibió las apuestas deportivas online y los casinos virtuales, a solo nueve días de las elecciones donde buscará otro mandato.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, prohibió las apuestas deportivas online y los casinos virtuales, a solo nueve días de las elecciones donde buscará otro mandato. La medida tiene vigencia inmediata, pero requerirá la aprobación del Congreso en un plazo de 120 días para ser definitiva.
Los usuarios podrán retirar sus fondos hasta las 23.59 del 5 de octubre, un día después de los comicios, ya que las aplicaciones quedarán bloqueadas el 6. El decreto prohíbe la explotación, oferta, intermediación y publicidad de estas actividades en todo el país.
Lula describió la iniciativa como “dura, drástica y necesaria”, relacionando el avance del juego con problemas de salud mental y endeudamiento. El ministro de Economía, Dario Durigan, indicó que el Gobierno intentó regular el sector, pero se convirtió en un problema de salud pública, con más de 60.000 millones de reales, equivalentes a unos 11.000 millones de dólares, que se transfieren de las familias a las empresas del rubro.
La decisión generó críticas inmediatas, especialmente del senador y candidato opositor Flávio Bolsonaro, quien la tildó de “una nueva estafa del Gobierno de Lula” y cuestionó su momento electoral. También hubo reacciones desde el fútbol, donde 13 de los 20 clubes de primera división tienen casas de apuestas como patrocinadores principales. Flamengo expresó su preocupación por la inseguridad jurídica y las repercusiones en inversiones y empleos, mientras que Fluminense solicitó un período de transición adecuado.
Las organizaciones del sector y las 85 empresas habilitadas advirtieron que la prohibición podría impulsar el mercado clandestino, afirmando que “la prohibición no acaba con las apuestas en Brasil, sino con la protección de quien apuesta”. Lula desestimó las quejas del ámbito deportivo, afirmando que los equipos no deberían depender de las apuestas. Esta decisión se da en un contexto de alto endeudamiento, donde ocho de cada diez familias brasileñas tienen deudas, según datos de la Confederación Nacional del Comercio.



