Perillo advierte sobre el avance del mar en Monte Hermoso
El geólogo e investigador del Conicet, Gerardo Perillo, alertó que no hay una solución definitiva para frenar el avance del mar en la costa de Monte Hermoso.

El geólogo e investigador del Conicet, Gerardo Perillo, alertó que no hay una solución definitiva para frenar el avance del mar en la costa de Monte Hermoso. Sostuvo que cualquier obra que se realice deberá ser evaluada y adaptada con el tiempo, considerando el agravamiento de los fenómenos climáticos y la erosión de las playas.
Perillo explicó que su trabajo en conjunto con la Universidad y el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO) se centra en asesorar a la Municipalidad sobre la situación de la playa y las condiciones meteorológicas, así como en identificar las obras más adecuadas para mitigar el problema. Sin embargo, enfatizó que no existe una respuesta definitiva y que las intervenciones deben ajustarse a la evolución de las condiciones climáticas y geomorfológicas.
El investigador también se refirió a las proyecciones sobre el aumento del nivel del mar hacia finales de siglo, que podrían alcanzar hasta dos metros. Aclaró que este aumento podría superar la altura actual de la rambla de Monte Hermoso, aunque estas proyecciones son a largo plazo y dependen de las características de cada región. Perillo destacó que el crecimiento inmobiliario en áreas que antes eran médanos, esenciales para la recuperación natural de las playas, es uno de los principales problemas que enfrenta la costa.
Finalmente, el científico aclaró que su rol se limita al asesoramiento técnico y que la decisión final sobre las obras corresponde a las autoridades municipales. Aunque no fue convocado a la reunión con propietarios de inmuebles frente al mar, consideró que se estarían analizando informes elaborados por investigadores. El Municipio, junto con la Universidad Nacional del Sur y el IADO, trabaja en una propuesta de intervención que podría superar las posibilidades presupuestarias de la comuna, mientras que Perillo insistió en que el problema del avance del mar afecta a muchas ciudades balnearias del mundo, donde el desarrollo urbano ha invadido espacios que antes permitían la adaptación natural de las playas.



