Reino Unido exige autorización para nuevas licencias petroleras
El gobierno británico anunció que las nuevas licencias petroleras en las Islas Malvinas deberán contar con el consentimiento del secretario de Estado de Asuntos Exteriores.

El gobierno británico anunció que las nuevas licencias petroleras en las Islas Malvinas deberán contar con el consentimiento del secretario de Estado de Asuntos Exteriores. Esta decisión fue confirmada ante el Parlamento, en un contexto de tensión con Argentina por la explotación de recursos en aguas cercanas al archipiélago.
La intervención de Londres refuerza los permisos otorgados por las autoridades isleñas. Hasta el momento, las empresas involucradas tenían contratos firmados por el gobierno local, respaldados por el apoyo británico. El subsecretario parlamentario del Foreign Office, Lord Wood of Anfield, indicó que todas las licencias petroleras en las islas deben ser autorizadas por el Foreign Office, aunque no confirmó si Londres participó en la autorización del proyecto Sea Lion.
El proyecto Sea Lion opera con licencias existentes, prorrogadas por cinco años, con opción a otros dos, y su primera producción está programada para 2028. Las autoridades isleñas destacaron que la extensión se realiza con el fuerte apoyo del Reino Unido. Esta definición británica se produjo tras un septiembre marcado por sanciones del gobierno argentino y caídas en la bolsa de las compañías vinculadas al proyecto, como Rockhopper y Navitas. Además, Halliburton, una empresa estadounidense, decidió no prestar servicios para Sea Lion.
El Foreign Office ya había comunicado el 15 de septiembre que las nuevas licencias de hidrocarburos requerían el consentimiento del secretario de Estado, y la ratificación parlamentaria reforzó esta condición. En paralelo, el Partido Conservador británico propuso un debate sobre el destino de las futuras regalías petroleras, sugiriendo que esos ingresos sean compartidos con el Reino Unido para financiar la defensa del archipiélago, lo que representaría un gasto de aproximadamente 75 millones de libras esterlinas anuales para el presupuesto británico.