Walter Mele: de la adicción al básquet y la vida en Bahía Blanca
Walter "el Loco" Mele, oriundo de Villa Martelli, recuerda su infancia en una familia trabajadora marcada por la austeridad.

Walter "el Loco" Mele, oriundo de Villa Martelli, recuerda su infancia en una familia trabajadora marcada por la austeridad. A pesar de las carencias, valora esos años como algunos de los mejores de su vida. Su padre, carpintero, y su madre, modista, le brindaron lo necesario sin lujos. Las vacaciones eran simples, disfrutando del fútbol y de juegos con amigos en la calle.





El básquet llegó a su vida gracias a su padre, quien lo llevó a un club para alejarlo de la calle. A los ocho años, comenzó a entrenar en San Andrés, viajando tres veces por semana. A pesar de su talento, la adolescencia lo llevó a un camino de adicciones que duró tres años. Sin embargo, una oportunidad de jugar en Tierra del Fuego lo ayudó a cambiar su rumbo. Allí, se unió al club Círculo Policial de Ushuaia y luego a Deportivo Gastronómico en Bariloche, donde se destacó en competencias nacionales.






En 1990, llegó a Bahía Blanca para jugar en Pacífico, lo que consideró un gran paso en su carrera. Mientras jugaba, trabajó como personal de seguridad en locales nocturnos, donde pudo compartir su experiencia con jóvenes sobre los peligros de las adicciones. A lo largo de los años, se dedicó también a la pintura, oficio que aún ejerce. A pesar de las tentaciones, asegura que nunca volvió a consumir drogas, gracias a los valores que le inculcaron sus padres y el apoyo de su familia. Hoy, se dedica a ayudar a otros y a promover el básquet en los barrios, recordando siempre sus raíces y el camino recorrido.








