El incremento en las consultas por depresión, ansiedad y angustia en niños y adolescentes ha generado preocupación entre los profesionales de la salud mental en Bahía Blanca.

El incremento en las consultas por depresión, ansiedad y angustia en niños y adolescentes ha generado preocupación entre los profesionales de la salud mental en Bahía Blanca. Esta problemática, que antes se asociaba mayormente a la vida adulta, ahora afecta a las infancias y adolescencias, muchas veces sin ser detectada a tiempo.
Los especialistas señalan que es normal que los niños y adolescentes experimenten momentos de tristeza, pero se vuelve preocupante cuando estas emociones son intensas y persistentes, interfiriendo en su vida diaria. La depresión es una de las condiciones más comunes en salud mental y frecuentemente se presenta junto a la ansiedad, pudiendo variar desde formas leves y transitorias hasta episodios más graves y prolongados.
Desde UNICEF advierten que la depresión puede llevar a conductas de autolesión y pensamientos suicidas, aunque también enfatizan que es tratable y prevenible con el apoyo adecuado. En Bahía Blanca, la especialista Piccardi explica que el aumento de consultas se debe a una combinación de factores, incluyendo los efectos de la pandemia y las tragedias climáticas recientes, así como un contexto socioeconómico complicado. La falta de un registro epidemiológico preciso no impide que los profesionales noten un aumento en los casos de depresión y ansiedad entre los más jóvenes.

A nivel global, la situación es alarmante, con la OMS estimando que uno de cada siete adolescentes sufre algún trastorno mental. Entre los jóvenes de 13 a 19 años, entre el 9 y el 13 por ciento presenta sentimientos persistentes de tristeza y depresión, y el suicidio se ha convertido en una de las principales causas de muerte en esta franja etaria. Los especialistas también advierten sobre la aparición de síntomas a edades más tempranas, con signos de angustia y ansiedad incluso en niños de primera infancia, donde las manifestaciones pueden diferir de las de los adultos.
UNICEF destaca que la depresión en infancias a menudo pasa desapercibida, con señales como la pérdida de interés en actividades, aislamiento y sentimientos de culpa. La mayoría de los casos no son de origen biológico, sino reactivas al contexto, con factores como violencia familiar, duelos y pobreza. Piccardi menciona que un 40 por ciento de niños y adolescentes presenta síntomas de angustia relacionados con la falta de acceso regular a la alimentación.
La hiperconexión y el uso excesivo de pantallas desde temprana edad también agravan la situación, afectando el desarrollo neurológico y emocional. Las recomendaciones para el acompañamiento incluyen escuchar, compartir tiempo de calidad y fomentar hábitos saludables. Los especialistas coinciden en que la depresión en niños y adolescentes requiere un enfoque integral, con el apoyo familiar y la búsqueda de ayuda profesional cuando los síntomas persisten. Reconocer y abordar esta realidad es fundamental para cuidar la salud mental de las infancias.
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar SesiónSé el primero en comentar