El sobreseimiento de Gustavo Elías no borra el problema de fondo: un solo empresario controlando el diario, dos canales, radios y digitales. Esto no es democracia informativa, es monopolio. Y nos afecta a todos.

Gustavo Elías fue sobreseído. La justicia cerró la causa. Pero hay una pregunta que el fallo no responde: ¿es saludable para una democracia que un solo empresario controle casi todos los medios de una ciudad de 350.000 habitantes?
No es teoría. Es un hecho verificable: Elías controla La Nueva Provincia, Radio LU2, FM Burbuja, Canal 9 y está negociando Canal 7. Si se concreta esta última operación, Bahía Blanca tendrá un solo dueño de la información.

Mientras La Brújula 24 le daba plataforma exclusiva a Frany Pérez tras el escándalo de las estafas millonarias, Bahía Blanca seguía recuperandose de la inundaciòn. No es casualidad: cuando los medios priorizan el morbo sobre la investigación, cuando dan más espacio a influencers estafadoras que a vecinos reclamando servicios básicos, algo está roto. No es periodismo. Es entretenimiento tóxico que distrae de lo importante.
No se trata de "censurar" a Elías. Se trata de exigir pluralidad. De que Bahía Blanca tenga medios con líneas editoriales diversas, con fuentes independientes, con voces que no dependan de la pauta oficial.
¿Qué pasa cuando la única voz que escuchás es la que conviene al poder? ¿Qué pasa cuando la crítica desaparece?
El monopolio no se construye de un día para el otro. Se construye con compras silenciosas, con pauta oficial estratégica, con complicidades políticas. Y cuando te querés dar cuenta, ya es tarde.
Bahía Blanca merece mejor. Merece medios que investiguen sin miedo. Que cuestionen sin favor. Que sirvan a la comunidad, no al poder.
El sobreseimiento de Elías es un tema judicial. El monopolio mediático es un tema democrático. Y ese, Bahía Blanca, nos compete a todos.
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