Balances de 3 años sin presentarse, sueldos de $4M, sindicalistas financiando equipos, CERRI retirándose del Federal A. Esto no es fútbol, es una estafa a los clubes y a los hinchas. Basta.

El fútbol es pasión. Es barrio. Es identidad. Pero en la Liga del Sur Bahiense, el fútbol se está convirtiendo en otra cosa: un negocio opaco, con balances que no se presentan y sueldos que no cierran.
Los datos son contundentes:
Balances de 3 años sin presentarse en asamblea
Un delantero cobrando $4.000.000 más que un delegado municipal
Sindicalistas financiando equipos con plata de origen dudoso
CERRI retirándose del Federal A por crisis económica
No es "crisis del fútbol". Es crisis de transparencia. Cuando los balances no se presentan, cuando los sueldos no se justifican, cuando los financiamientos no se explican, el fútbol deja de ser deporte y se convierte en negocio.
Y los que pagan son los clubes chicos, los hinchas, los pibes que sueñan con jugar. Mientras los de arriba cobran millones, los de abajo cierran.
¿Qué mensaje le damos a los pibes cuando el fútbol se convierte en lavado? ¿Qué deporte queremos para Bahía Blanca?
La Liga del Sur no pide lujos. Pide transparencia. Pide que los balances se presenten. Pide que los sueldos se justifiquen. Pide que el fútbol vuelva a ser fútbol.
Y mientras la Liga no responda, mientras los sindicalistas no expliquen, mientras los clubes sigan cerrando, los hinchas van a seguir preguntando: ¿dónde está la plata?
El fútbol bahiense merece mejor. Merece transparencia. Merece pasión, no negocios. Merece que los pibes jueguen por amor, no por plata dudosa. Basta.
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