El Senado de la Nación dio media sanción a la reforma de la Ley de Glaciares, un proyecto que flexibilizaría las restricciones actuales en zonas periglaciares —áreas donde el hielo se encuentra dentro del suelo o rocas— y que aún debe ser aprobado por la Cámara de Diputados para convertirse en ley.

El Senado de la Nación dio media sanción a la reforma de la Ley de Glaciares, un proyecto que flexibilizaría las restricciones actuales en zonas periglaciares —áreas donde el hielo se encuentra dentro del suelo o rocas— y que aún debe ser aprobado por la Cámara de Diputados para convertirse en ley. La iniciativa, que modifica los límites a actividades económicas como la minería en estas regiones, generó debate sobre el equilibrio entre desarrollo productivo y protección ambiental.
La ley vigente protege tanto glaciares como periglaciares, pero la reforma en discusión permitiría habilitar ciertas actividades bajo nuevos criterios técnicos. Según especialistas, los glaciares son reservas estratégicas de agua dulce que alimentan ríos durante el año, mientras que las zonas periglaciares —menos visibles pero igual de relevantes— también aportan caudal al derretirse. La propuesta busca regular su uso sin comprometer su función hídrica, aunque críticos advierten sobre riesgos de contaminación o impactos irreversibles si no se implementan controles estrictos.
El proyecto ahora avanza a Diputados, donde se definirá su futuro. Mientras tanto, datos globales indican que los glaciares atraviesan un retroceso histórico, aunque los expertos aclaran que este fenómeno forma parte de ciclos naturales. La discusión en Argentina se centra en cómo compatibilizar la explotación de recursos con la preservación de estos ecosistemas, clave para la seguridad hídrica del país.
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